"¡Bienvenido Mr. Marshall!"/
un pueblecito gritaba/
en la España de Posguerra,/
queriendo recibir dólares/
de un fabuloso plan/
que "Marshall" se llamaba./
Y para que el rico americano/
no pasara de largo,/
chuscos agasajos/
y folclóricos festejos/
los del pueblo montaron./
Hoy sesenta años después,/
quiere la villa de Madrid,/
la Olimpiada albergar,/
y a quien el escenario vota-/
el Comité Internacional-,
a cuerpo de rey lo tratan,/
en superhotel lo alojan,/
de Gallardón recibe pleitesía,/
Rajoy les brinda lisonjas/
y los Príncipes cortesía./
¡Mr. Marshall, Mr. Marshall,/
ya vuelves donde solías!/
Que lo nuestro es soñar
con la alegre lotería.