23-11-08
Con qué entrega y talento disputaron la final de la Copa Davis el equipo español y el argentino. El triunfo de los jugadores españoles fue a todas luces merecido, tanto más cuanto que además de con sus rivales, hubieron de sobreponerse al abucheo y vocerío del público. Pero bien está lo que bien acaba, y aquí paz y después gloria. Y no sólo los vencedores recibieron cada uno una réplica del trofeo, sino también los vencidos. ¿Y los espectadores? Nada para los espectadores, aunque tanta fue su cooperación que se lo merecían. Qué injusticia.
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