Entraron los nacionales en Villa X de Abajo, y al día siguiente habían desenterrado de una vergonzante fosa a sus correligionarios asesinados. Aquellos mudos esqueletos denunciaban más que los discursos, los sermonesy los titulares, el odio, la saña y la inclemencia de sus verdugos. Sesenta y nueve años después se ha abierto la fosa de Villa X de Arriba, la foto de los esqueletos desplegados denuncia con elocuente impotencia a sus asesinos, pero estos gritosse oyen mucho más alto que los de los exhumados en el año 39. Las voces de los esqueletos gritan más,cuantos más años pasan.
En primera página de El País de hoy don Juan Carlos se regodea mientras saluda a Mariano Rajoy, al que se le ha escapado que el desfile de la Fiesta Nacional era un "coñazo". Detrás de Rajoy, contrito, sonríen Soraya de Santa María y Gaspar Llamazares. En la imagen el desahogo de Rajoy se ha hecho coña, antaño le habría convertido en hereje. ¿Quién dijo que este país no ha cambiado?